Lubricantes de sabores: cómo elegir el tuyo y para qué sí sirven
El lubricante de sabor es de los productos que más se regalan y más se compran en pareja, y aun así casi nadie explica cómo elegir uno. La respuesta corta: primero decide para qué lo quieres, y el sabor al final. Aquí va la respuesta larga.
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Para qué sirve uno de sabor (y para qué no)
Su terreno es el sexo oral y el juego previo: convierte un momento que a mucha gente le da pena en algo más ligero, y esa es la razón real de que se venda tanto. Son comestibles y están pensados para probarse.
Lo que no debes esperar: que sustituya en todo a un lubricante neutro. Para penetración larga o para usarse con juguetes, un base agua neutro sigue siendo la herramienta principal; el de sabor es el complemento que abre el juego.
Cómo elegir el sabor sin equivocarte
- Dulces (fresa, cereza, chicle) Los más vendidos y los más seguros para regalar: nadie se sorprende mal con fresa. Si es tu primer frasco o es para alguien más, empieza aquí.
- Frutales ácidos (uva, mango, maracuyá) Para quien ya probó los dulces y los siente empalagosos. El toque ácido se percibe menos artificial.
- Frescos (menta) La menta añade una sensación fría que no todo el mundo disfruta en zonas sensibles. Pruébala primero en la piel antes de decidir si es lo tuyo.
- Con efecto calor Aquí el sabor es lo de menos: la gracia es la sensación tibia. Si eso es lo que buscas, mira también los aceites térmicos, que son otra categoría con su propia guía.
Lo que hay que revisar antes del sabor
Base agua. Es lo primero que confirmamos cuando alguien pregunta por uno de sabor: los de base agua son compatibles con condón de látex y con juguetes de cualquier material, y se lavan con agua sin dejar residuo.
Y una regla práctica: para el juego está el de sabor, para la penetración el neutro. Tener los dos frascos a la mano resuelve mejor la noche que buscar uno que haga todo.
Cómo usarlo para que luzca
- Poco y repetido Unas gotas y se reponen cuando haga falta. El exceso no sabe mejor, solo queda pegajoso.
- A temperatura de manos Frótalo entre los dedos un momento antes de aplicarlo; frío directo del frasco corta el momento.
- Guárdalo cerrado y fresco Como cualquier comestible: lejos del calor y bien tapado. Cada frasco trae su caducidad impresa.